6 de febrero de 2012

Una Niña con mal genio.

Ana tiene 7 años. Es la hermana mayor en su familia y tiene 2 hermanos pequeños. Su madre vino a la consulta para saber qué es lo que puede hacer para que su hija sea más respetuosa y más cariñosa con los miembros de la familia. Le decepciona su comportamiento, le asusten sus estallos emocionales, no sabe cómo reaccionar a sus manipulaciones y a su conducta dominante. Dice que la niña no le hace caso por mucho que le intentas razonar. Los estallidos emocionales, enojos, manipulación y enfados se han convertido en una manera habitual para relacionarse con sus padres. Dice que tiene problemas en la comunicación con los adultos. Sin embargo tiene muchos amigos de su edad, se lo pasa muy bien con ellos y no tiene problemas en los estudios. Sospecha que tiene ciertos celos a sus hermanos y eso le hace comportarse de esta forma para llamar la atención.
Le expliqué que los niños no saben analizar y expresar sus sentimientos a través de las palabras por eso todos los sentimientos expresan a través de su comportamiento. Celos, sentimientos de culpa y soledad, enojo, rabia e ira que sienten les hacen encerrarse en sí mismos, aislarse o comportarse de una manera desafiante. Por mucho que intentan ser buenos niños, estos emociones son cómo fuego lento sino les ayudamos liberarse de ellas, al final explotan.
La situación se complica cuando los padres exigen un buen comportamiento sin importar cómo se siente el niño en este momento. “¿Por qué me responde? ¿Porque provoca? ¿Por qué pega a su hermano?”
¿Sólo porque es un niño? Pero los niños no tienen porqué ser agresivos ni respondones. Un niño sano no tiene porque ser agresivo, ni impulsivo, ni retraído, ni mal humorado.
Un niño feliz está encantado de jugar con sus hermanos y compartir con él sus juguetes y sí este hermano es menor que él, estará encantado a ayudar a sus padres a cuidarlo, así incluso se sentirá mayor. Un niño sano puede enfadarse pero no va a expresar su enfado a través de la manipulación y histéricas, sabe superar la frustración y si algo le entristece, puede llorar y recuperar rápido el equilibrio emocional con la ayuda adecuada de los adultos.
El problema que tienen los niños que son hermanos mayores es que les parece que les privan de sus derechos naturales ser para la mamá y papá únicos, tener su atención, tener lo mejor para ellos y no para sus hermanos menores. Es un egocentrismo pero los niños son egocéntricos por su naturaleza.
Los padres de estos niños deben tener muy claro cómo pueden educar en sus hijos el sentido común y también ser conscientes que aunque en la familia hay un bebé que requiere mucha atención y cuidados, su hermano mayor todavía es un niño pequeño y también requiere cuidados y atención.
Flores de Bach.
Flores de Bach hacen este trabajo por los padres. Ayudan a los niños hacerse conscientes de que la convivencia con sus padres y hermanos no tiene porque ser una lucha ni una competición porque hay sitio para todos y TODOS los hijos son muy importantes tanto para mamá como para papá.  Las Flores de Bach trabajan las conductas negativas a través de “darse cuenta”. No sólo los niños, muchos de nosotros repetimos el mismo patrón de conducta porque no nos damos cuenta del mismo y eso no nos permite a actuar de manera diferente. Con los niños pasa lo mismo.
Las Flores de Bach son las esencias espirituales. Pues si estamos atrapados en el miedo, la esencia floral Mímulo nos ayuda a conocer la sensación de valor y coraje. Si sufrimos porque una persona nos ofendió, nos hizo sentir mal, humillados, la esencia floral Alerce ayuda a recuperar la autoestima y Sauce, a perdonar.    
¿Qué esencias florales pueden ayudar en este caso?
Achicoria (Chicory) para la manipulación, obtener por la fuerza (desobediencia e histéricas) la atención de sus padres, posesividad con ellos, egoísmo, dominación, miedo al rechazo, necesidad de protagonismo. Inconscientemente lo que hace esta niña es intentar a castigar a los demás por no prestarle atención y por no satisfacer sus caprichos. La esencia le ayudará a entender que el amor de sus padres no le pertenece sólo a ella y que la mejor manera de sentirse atendida y aceptada es aceptar que sus hermanos y sus padres también tienen necesidades y que ella podría a ayudarles en lugar de exigir.
Impaciencia (Impatiens) para la irritación, baja tolerancia a la frustración, impulsividad, incapacidad de entender las necesidades de sus hermanos pequeños lo que le puede llevar que en el futuro puede tener el punto de vista sobre la vida totalmente material donde el cariño y ternura son pérdida del tiempo y los amigos y la familia existen para la comodidad y favores.
Acebo (Holly) para los celos que tiene Ana a sus hermanos. Celos, ataques de agresividad, odio, ira, rabia, venganza. Esta flor es útil para tratar los estallidos emocionales y cualquier caso de agresividad y rabietas.
Estas son algunas de las esencias que Ana estaba tomando durante 2 meces. Me alegró mucho cuando en la última consulta su madre ha dicho que su hija está más tranquila y la ve mejor en muchos aspectos.
No obstante, las Flores de Bach hacen un efecto sorprendente sobre todo con los niños y muchos de los padres se quedan satisfechos con los primeros resultados que ven en sus hijos y dejan de darlas. Igual creen que las esencias pueden crear un hábito o que lo mejor es no tomar ninguna medicina incluyendo las Flores de Bach. Aquí  les falta un poco de información. Las Flores de Bach ayudan a los niños a desarrollar su personalidad y sus virtudes innatas eliminando aquellos conflictos internos que les pueden impedir a sacar lo mejor de sí mismos. No son medicamentos. Son remedios energéticos y lo que hacen es equilibrar nuestra energía interior.
Me allegro cuando los niños se sienten mejor y sus padres recuperan la vida más tranquila. Pero para ayudar de verdad a un niño con las Flores de Bach necesitamos seguir con esta terapia como mínimum 6 meces para conseguir un cambio positivo profundo. La mente humana necesita cierto tiempo para asumir los nuevos hábitos y páutas.

4 de febrero de 2012

Flores de Bach para los Niños Agresivos.

Hoy en día la agresividad infantil se conviertió en un problema que afecta a más y más familias y incluso los niños muy pequeños (o - 3 años) muestran este razgo de su caracter. A los padres y educadores les resulta muy difícil manejarlos debido a que están muy afectados por este comportamiento y no saben cómo afrontarlo. No saben cómo pueden calmarlos y evitar que estos niños no se peleen con otros, no les muerden, no les arañan.  Los niños no saben todavía controlar sus impulsos por eso por mucho que les digas “¡Deja de hacer eso!” o “No se puede hacer eso”, no les hacen mucho caso. 
Las esencias florales de Bach es una ayuda enorme en estos casos. En mi práctica algunos niños pequeños cambiaban su comportamiento en cuestión de días. Si, en cuestión de días aunque es difícil creer en esto.
Aparte de que este sistema de curación es inocuo e inofensivo, ayuda a los niños en cualquier situación cuando necesita recuperar la estabilidad emocional o aliviar un trauma.
Aquí te recomiendo 4 esencias florales que pueden ayudar a calmar a un niño agresivo, impulsivo o con mal genio.
1. Vid (Vine) para los niños que quiere dominar y se agarra un berrinche cuando no puede salirse con la suya: “Quiero, quiero.”
2. Acebo (Holly) para los niños que tienen ataques de agresividad, ira, que se pelean, muerden, arañan.
3. Achicoria (Chicory) ayuda al niño que se enoja de manera egoísta – “Es mío, es mío” - ¡y se agarra un berrinche en fin de conseguirlo!
4. Impaciencia (Impatiens) para los niños intolerantes con los demás, que se irritan cuando alguien les obstaculiza, se impacienten por coger una cosa y hacerla ellos mismos. Son excitables e inquetos, les cuesta dormir, duermen superficialmente y por breves periodos.
5. Verbena (Verbain) para los niños cuyos rázgos se muestran a menudo como hiperactividad. Ellos no toleran la frustración, tienen mal perder, suelen quejarse a la injusticia. La esencia equilibra los sentimientos de frustración o desasosiego.

2 de febrero de 2012

4 pasos para hacer que la conversación con tu hijo sea más fácil.

Violet Oaklander, la psicoterapeuta infantil estadounidense ofrece a los padres unos consejos muy útiles para hacer que la relación con sus hijos sea más cercana y comprensible. Yo los he puesto en 4 pasos para que sea más fácil de asumir y seguirlos. Aquí los tienes.
1.     Estate presente cuando estás hablando con él. Si no entiendes algo, aclara. No finges que lo hayas entendido. Usa sonidos, gestos, mímica para demostrarle que estás escuchando. Permanece presente. Repite suavemente lo que el niño dijo para que sepa lo que escuchaste. Usa las palabras las que el niño pueda entender. Habla con él con una voz normal, NO de profesora, condescendiente, burlona o jovial. Toma al niño en serio.
2.    Únete a su ritmo y si es posible a su nivel. Si está de pie, párate. Si está en el suelo, ponte ahí. Permanece con él.
3.    Observa los ojos, gestos, y movimientos del niño y escucha su tono de voz para tener alguna idea sobre como lo está sintiendo. Verbaliza esto pero si el niño lo niega, acepta su negativa. “Me parece que esto realmente te enfurece”. “¡No! ¡No es así!”. “Ah, bueno.”  
4.    Verbaliza por el niño en vez de hacer preguntas. Di: “Apuesto…”, “Apuesto que eso realmente te molesto”, “Apuesto que te enfureció que tu papi no te llevara al zoológico como prometió”. Si tu suposición es incorrecta, el niño te lo dirá.
No sermonees, no expliques todo, no trates de solucionar todo o aconsejar en este momento. (Más adelante puedes conversar con el niño al respecto. “¿Sabes? Estaba pensando en lo que me dijiste, y me pregunto si no tienes inconveniente en que te haga algunos comentarios sobre eso.”)


1 de febrero de 2012

¿Es una manera adecuada ignorar al niño cuando se comporta mal?

¿Cómo se sentiría usted si alguien le ignorara?
-          … (rellene espacio en blanco).
De la misma manera se siente su hijo cuando usted le ignora.
Ignorancia = Negligencia Emocional.
Las necesidades físicas no satisfechas producen malestar corporal: tenemos hambre, sed, calor o frio.
Las necesidades emocionales no satisfechas llevan a la frustración, confusión, angustia, depresión, etc.
A través de su comportamiento el niño muestra sus sentimientos y necesidades psicológicas y emocionales.
Si consideramos que sus necesidades y sentimientos no son adecuadas en este momento, hay que darle información. Dígale como le hace sentir su comportamiento y cómo le gustaría a usted que se comporte. 
Al contrario, ¿Qué ocurre cuando respondemos a sus necesidades y sentimientos con ignorancia?
  • Se siente ignorado.
  • Se inhibe, sufre su autoestima.
  • Se aísla o se pone hiperactivo.
  • No puede concentrarse.
  • Sentimientos reprimidos producen trastornos psicosomáticos.
Por mi experiencia, en cuanto menos obedece el niño a sus padres, con más negligencia trata a él su entorno. Quizás,  porque se sienten víctimas de él y le tratan como a un adulto.
Que más “difícil” es el niño, más aceptación le falta.
 

4 trucos sencillos y a la vez eficaces para evitar las rabietas y el mal comportamiento de su hij@.

Del Libro de Adel Faber y Elaine Mazlish "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen" 
Hay una relación directa entre cómo se comporta el niño y cómo se siente.
Cuando el niño se siente bien, se comporta bien.
¿Cómo hacer a que el niño se sienta bien?
Aquí tienes 3 trucos muy sencillos y a la vez muy eficaces que puedes aplicar cuando el niño tiene una rabieta, está frustrado, llama la atención o se comporta mal.
1.  Escúchale con gran atención.
Cuando reaccionamos a su comportamiento con ignorancia, el niño se queda con los sentimientos no expresados que en adelante pueden manifestarse como aislamiento, dificultades para concentrarse, hiperactividad, trastornos psicosomáticos, etc. Para entenderlo, imagina como te sentirías si no te escucharan o ignoraron tus sentimientos. Mal, ¿verdad? Así que escúchale y déjale saber que sus sentimientos para ti son muy importantes.

2.  Acepta sus sentimientos con la palabra: “¡Vaya!”, “Aja”, “Ya veo”.
Déjale saber que entiendes cómo se siente. Los niños también son humanos y si sienten algunas veces  ira, rabia, odio, enfado, miedo, rechazo, etc. y no por eso son malos. Nosotros también  experimentamos todo eso pero ¿cómo nos reaccionaríamos si alguien nos diría que no podemos sentirnos así porque bla, bla, bla,…? Lo más probable es que sentiríamos todavía más rabiosos, enfadados, miedosos, rechazados, etc. Además sentiríamos culpables por sentir todo eso. El sentimiento de culpa empezamos a desarrollar en la infancia.

3.   Dale nombre a sus sentimientos.
En  lugar de decirle “Es horrible decir eso (hacer eso)”, ponte en su lugar. Intenta entender cómo esta y que es lo que está sintiendo.
“Veo que estas enfadado.”
“Veo que entristece mucho que … “(rellena el espacio en blanco)
“Veo  que quieres mucho a tu hermano pero a veces sientes ….”
“Estabas muy ilusionado con este viaje (excursión, regalo, juego) y debes estar muy decepcionado cuando resulta que no podemos ir.”

4.  Concede al niño en sus deseos en la fantasía.
Los adultos solemos dar a los niños las explicaciones lógicas si algo que él quiere no está disponible para él. Y cuanto más lo explicamos, más protesta el niño. Pero sólo entender cuánto deseamos algo, hace que las protestas desaparecen:
“Ya sé lo mucho que te gusta (te gustaría tener, etc.) esa muñeca, ese coche, etc.”
“¡Me gustaría tener mucho mucho dinero para poderte comprar esa muñeca, coche, juego, etc.!”