Ana tiene 7 años. Es la hermana mayor en su familia y tiene 2 hermanos pequeños. Su madre vino a la consulta para saber qué es lo que puede hacer para que su hija sea más respetuosa y más cariñosa con los miembros de la familia. Le decepciona su comportamiento, le asusten sus estallos emocionales, no sabe cómo reaccionar a sus manipulaciones y a su conducta dominante. Dice que la niña no le hace caso por mucho que le intentas razonar. Los estallidos emocionales, enojos, manipulación y enfados se han convertido en una manera habitual para relacionarse con sus padres. Dice que tiene problemas en la comunicación con los adultos. Sin embargo tiene muchos amigos de su edad, se lo pasa muy bien con ellos y no tiene problemas en los estudios. Sospecha que tiene ciertos celos a sus hermanos y eso le hace comportarse de esta forma para llamar la atención.
Le expliqué que los niños no saben analizar y expresar sus sentimientos a través de las palabras por eso todos los sentimientos expresan a través de su comportamiento. Celos, sentimientos de culpa y soledad, enojo, rabia e ira que sienten les hacen encerrarse en sí mismos, aislarse o comportarse de una manera desafiante. Por mucho que intentan ser buenos niños, estos emociones son cómo fuego lento sino les ayudamos liberarse de ellas, al final explotan.
La situación se complica cuando los padres exigen un buen comportamiento sin importar cómo se siente el niño en este momento. “¿Por qué me responde? ¿Porque provoca? ¿Por qué pega a su hermano?”
¿Sólo porque es un niño? Pero los niños no tienen porqué ser agresivos ni respondones. Un niño sano no tiene porque ser agresivo, ni impulsivo, ni retraído, ni mal humorado.
Un niño feliz está encantado de jugar con sus hermanos y compartir con él sus juguetes y sí este hermano es menor que él, estará encantado a ayudar a sus padres a cuidarlo, así incluso se sentirá mayor. Un niño sano puede enfadarse pero no va a expresar su enfado a través de la manipulación y histéricas, sabe superar la frustración y si algo le entristece, puede llorar y recuperar rápido el equilibrio emocional con la ayuda adecuada de los adultos.
El problema que tienen los niños que son hermanos mayores es que les parece que les privan de sus derechos naturales ser para la mamá y papá únicos, tener su atención, tener lo mejor para ellos y no para sus hermanos menores. Es un egocentrismo pero los niños son egocéntricos por su naturaleza.
Los padres de estos niños deben tener muy claro cómo pueden educar en sus hijos el sentido común y también ser conscientes que aunque en la familia hay un bebé que requiere mucha atención y cuidados, su hermano mayor todavía es un niño pequeño y también requiere cuidados y atención.
Flores de Bach.
Flores de Bach hacen este trabajo por los padres. Ayudan a los niños hacerse conscientes de que la convivencia con sus padres y hermanos no tiene porque ser una lucha ni una competición porque hay sitio para todos y TODOS los hijos son muy importantes tanto para mamá como para papá. Las Flores de Bach trabajan las conductas negativas a través de “darse cuenta”. No sólo los niños, muchos de nosotros repetimos el mismo patrón de conducta porque no nos damos cuenta del mismo y eso no nos permite a actuar de manera diferente. Con los niños pasa lo mismo.
Las Flores de Bach son las esencias espirituales. Pues si estamos atrapados en el miedo, la esencia floral Mímulo nos ayuda a conocer la sensación de valor y coraje. Si sufrimos porque una persona nos ofendió, nos hizo sentir mal, humillados, la esencia floral Alerce ayuda a recuperar la autoestima y Sauce, a perdonar.
¿Qué esencias florales pueden ayudar en este caso?
Achicoria (Chicory) para la manipulación, obtener por la fuerza (desobediencia e histéricas) la atención de sus padres, posesividad con ellos, egoísmo, dominación, miedo al rechazo, necesidad de protagonismo. Inconscientemente lo que hace esta niña es intentar a castigar a los demás por no prestarle atención y por no satisfacer sus caprichos. La esencia le ayudará a entender que el amor de sus padres no le pertenece sólo a ella y que la mejor manera de sentirse atendida y aceptada es aceptar que sus hermanos y sus padres también tienen necesidades y que ella podría a ayudarles en lugar de exigir.
Impaciencia (Impatiens) para la irritación, baja tolerancia a la frustración, impulsividad, incapacidad de entender las necesidades de sus hermanos pequeños lo que le puede llevar que en el futuro puede tener el punto de vista sobre la vida totalmente material donde el cariño y ternura son pérdida del tiempo y los amigos y la familia existen para la comodidad y favores.
Acebo (Holly) para los celos que tiene Ana a sus hermanos. Celos, ataques de agresividad, odio, ira, rabia, venganza. Esta flor es útil para tratar los estallidos emocionales y cualquier caso de agresividad y rabietas.
Estas son algunas de las esencias que Ana estaba tomando durante 2 meces. Me alegró mucho cuando en la última consulta su madre ha dicho que su hija está más tranquila y la ve mejor en muchos aspectos.
No obstante, las Flores de Bach hacen un efecto sorprendente sobre todo con los niños y muchos de los padres se quedan satisfechos con los primeros resultados que ven en sus hijos y dejan de darlas. Igual creen que las esencias pueden crear un hábito o que lo mejor es no tomar ninguna medicina incluyendo las Flores de Bach. Aquí les falta un poco de información. Las Flores de Bach ayudan a los niños a desarrollar su personalidad y sus virtudes innatas eliminando aquellos conflictos internos que les pueden impedir a sacar lo mejor de sí mismos. No son medicamentos. Son remedios energéticos y lo que hacen es equilibrar nuestra energía interior.
Me allegro cuando los niños se sienten mejor y sus padres recuperan la vida más tranquila. Pero para ayudar de verdad a un niño con las Flores de Bach necesitamos seguir con esta terapia como mínimum 6 meces para conseguir un cambio positivo profundo. La mente humana necesita cierto tiempo para asumir los nuevos hábitos y páutas.




